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(escrita por Lisa Arnold, practicante de la escuela de Córdoba)

A pesar de la hora temprana, el grupo de estudiantes que participaron en esa excursión estaba de buen humor y llenos de expectativas al reunirse en la escuela a las 8 de la mañana. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes aprovechó el viaje en bus para descansar y reunir fuerzas.
Cuando llegamos a la estancia de Santa Catalina, el sol brillaba. Primero realizamos una visita guiada de los edificios de la estancia jesuítica, que antes era un centro religioso y económico de la región: En este lugar, los jesuitas intentaron enseñar y convertir a los aborígenes así como crearon una producción agropecuaria importante para el transporte de bienes. Después de la expulsión de la Compañía de Jesús, la estancia fue adquirida por una familia rica, en cuya propiedad está hasta hoy. Como es utilizada como residencia de vacaciones y fines de semana, solamente abre sus puertas para visitantes los días laborales. En 1941 fue declarada Monumento Histórico Nacional.
Nuestra visita comenzó en la iglesia, cuya edificación fue terminada en 1754. El guía nos explicó los detalles de las distintas obras religiosas de la época en su interior, de las cuales muchas fueron creadas por artífices indígenas. Hasta hoy se intenta conservar su aspecto de origen, pero su restauración es muy cara y los propietarios reciben poco apoyo oficial. Además, el guía nos mostró la entrada al sistema de conductos subterráneos de varios kilómetros que sirvió de proveedor de agua así como huida de los sacerdotes de los españoles que querían expulsarles. Seguimos contemplando los patios lindos y los otros edificios de la estancia, como la antigua residencia de los monjes, que nos parecía fría y oscura.
Después de la visita guiada, el grupo sacó provecho del tiempo hermoso para sacar muchas fotos en el jardín otoñal.
Poco antes del mediodía, continuamos nuestro viaje y fuimos a la ribera idílica de un arroyo. Todo el mundo tenía hambre, pero antes tuvimos que ganar el almuerzo haciendo tareas relacionadas al tema de la excursión. Mientras los profesores ayudaron a los grupos diferentes, Mariano y Maxi prepararon los choripanes y las hamburguesas.
Antes de subir a los buses para ir al último destino, nos descansamos acostados en el césped al lado del arroyo, disfrutando del sol. Algunos no querían en absoluto abandonar este lugar pacífico situado en plena naturaleza.
Llegado al Valle de Ongamira, estábamos muy impresionados por las formaciones de las rocas. Según la leyenda, los últimos indígenas de la tribu de los comechingones se escondieron allá de sus perseguidores españoles y prefirieron arrojarse desde los peñones a entregarse a los conquistadores. Se dice que las rocas rojizas están teñidas por su sangre.
Nos pusimos en camino a escalar la cumbre, lo que no resultaba fácil a algunos chicos. Pero la panorámica hermosa a la luz del sol que se ponía nos alentaba a poner mas esfuerzo. Gracias a la ayuda de nuestros acompañantes masculinos, todos conseguimos subir y bajar sin hacernos daño y pudimos reunirnos para la última foto del grupo en la cueva de los indios.
Durante el viaje de vuelta, la mayoría no lograba resistir al sueño y los pocos estudiantes que todavía estaban despiertos ya forjaron planes sobre sus próximas excursiones a los alrededores de la linda ciudad de Córdoba.



Ausflug zur Jesuiten-Estanzia Santa Catalina und zu den Höhlen von Ongamira

Trotz der frühen Stunde versammelte sich eine Gruppe gut gelaunter Exkursionsteilnehmer voll freudiger Erwartungen um 8 Uhr in der Schule. Jedoch nutzte die Mehrzahl die lange Busfahrt dann doch, um sich noch einmal auszuruhen und Kräfte zu sammeln.
Als wir dann schliesslich in Santa Catalina ankamen, erwartete uns wundervolles Wetter. Zuerst nahmen wir an einer Führung über das Gelände der Estanzia teil, welche früher eines der religiösen und wirtschaftlichen Zentren der Region war: An diesem Ort versuchten die Jesuiten, die Eingeborenen zu unterrichten und zu bekehren und stellten dort ausserdem einen für den Gütertransport wichtigen Viehzuchtbetrieb auf die Beine. Nach der Ausweisung der Jesuiten wurde die Estanzia von einer reichen Familie erworben, in deren Besitz sie bis heute geblieben ist. Da sie von seinen Besitzern hauptsächlich als Ferien- und Wochenendhaus genutzt wird, öffnet sie ihre Pforten für Besucher nur unter der Woche. 1941 wurde das Gelände zum Historischen Nationaldenkmal erklärt.
Unsere Führung begann in der Kirche, die im Jahre 1754 fertiggestellt wurde. Der Touristenführer erklärte uns die Details der verschiedenen religiösen Werke, von denen viele von indianischen Künstlern errichtet worden waren. Bis heute versucht man, deren ursprüngliches Aussehen aufrecht zu erhalten, jedoch ist eine professionelle Restaurierung sehr teuer und die Besitzer erhalten wenig Unterstützung von offizieller Seite. Ausserdem zeigte uns der Führer den Eingang zum mehreren Kilometer langen, unterirdischen Kanalsystem, das einst sowohl der Wasserlieferung als auch als Fluchtweg der Jesuiten vor der Ausweisung durch die Spanier diente.
Weiterhin bestaunten wir die hübschen Innenhöfe und die restlichen Gebäude der Estanzia, wie beispielsweise die ehemaligen Wohngebäude der Mönche, die uns sehr kalt und düster vorkamen.
Nach der Führung nutzte die Gruppe das schöne Wetter aus, um im herbstlichen Garten viele Erinnerungsfotos zu schiessen.

Kurz vor Mittag setzten wir unsere Reise fort und gelangten ans idyllische Ufer eines Baches. Wir hatten alle grossen Hunger, mussten uns jedoch unser Essen zunächst verdienen, indem wir thematisch relevante Aufgaben erledigten. Während die mitgereisten Sprachlehrer den einzelnen Gruppen dabei unterstützend zur Seite standen, bereiteten Mariano und Maxi die Choripanes und Hamburger vor.
Bevor wir erneut in die Busse stiegen, um unser letztes Ziel zu erreichen, hatten wir noch Zeit, uns auf der Wiese auszustrecken und die Sonne zu geniessen. Einige von uns wollten diesen friedlichen Ort in der Natur gar nicht mehr verlassen.
Im Ongamira-Tal angekommen, waren wir alle ziemlich beeindruckt von den berühmten Felsformationen. Der Legende nach versteckten sich hier die letzten Angehörigen des Indianerstammes der Comechingonen vor den sie verfolgenden Spaniern und zogen es vor, sich selbst von den Klippen zu stürzen, statt in spanische Hände zu fallen. Deshalb heisst es, dass die rötlichen Felsen von ihrem Blut gefärbt wurden.
Wir machten uns auf den Weg die Spitze zu erklimmen, was einigen von uns nicht ganz leicht fiel. Jedoch entschädigte uns der grossartige Panoramablick auf die umliegenden Berge für diese Strapazen. Dank der Hilfe unserer männlichen Begleiter, schafften wir es auch alle, den Auf- und Abstieg unbeschadet zu überstehen und konnten uns zu einem letzten Gruppenfoto in der Höhle der Indios versammeln.
Während der Heimreise schafften die meisten es dann nicht mehr, dem Schlaf zu wiederstehen und die wenigen, die wachgeblieben waren, schmiedeten schon Pläne für die nächsten Ausflüge ins Umland des schönen Córdobas.

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Posted by M D. Leave a comment(0)|Send by email